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Sunday, lovely sunday

Hay días, en la vida de una, en los que lo único que necesitas es poder sentarte en una mesa con buenas amigas y, mientras bebéis unas copitas de vino, hablar todo lo que puedas.

Desde que me vine a vivir en Brasil, echo de menos estos días de chicas. La complicidad, el saber que te escuchan sin juzgarte. Conseguir encontrar personas con las que de verdad te identificas, es muy difícil. Crear una red de amigos que compartan tus mismos gustos, necesita trabajo. Construir una amistad de verdad, lleva tiempo. Y llevo aquí solamente 7 meses.

Así que, cuando los vuelcos de la vida me dejaron sin saber adónde ir y, aun teniendo la família cerca, me hacía falta esta terapia, no medí esfuerzos. Aproveché los días que me había cogido para la semana santa, cruzé el charco y fui a encontrarme aquella que viene siendo mi amiga, hermana, consejera y psicóloga a lo largo de muchos añoscasi toda mi vida. Más todavía, los últimos 7 años, en los que compartimos muchas cosas en Sevilla.

Fue así que, en un domingo de sol incomun para la casi siempre gris Londres, Nina me recogió en el aeropuerto de Heathrow. Cuando la vi supe que había hecho lo correcto.

Del aeropuerto a casa, a cambiarnos. De casa, a Covent Garden, dónde se nos unió Elisinha (que ahora vive en Cambridge y vino a Londres en caracter de urgencia a pedido de Nina para ayudarla en el proyecto hacerle reir a la Ju). Y, como me conocen más que demasiado bien, me llevaron a comer en el restaurante Jamie’s Italian, de Jamie Oliver. Sí, el mismísimo Jamie, del que tanto hablo. Yo no conocía a su restaurante, así que más encantada imposible.

fuente:página del restaurante

Y así pasamos la tarde: entre orgías gastronómicas y mucho vino. Riéndonos, charlando, actualizándonos unas a las otras. Los entrantes estaban divinos! Nos pedimos unas tablas con embutido y unos champiñones al gratín que estaban para chuparse los dedos. De segundo,yo probé la pasta del día, con cordero y salsa de tomate, que estaba bastante rica. Pero para el  postre he pedido la panacota y no me ha gustado para nada! Y es que no se parecía ni un pelín a la panacota original. Al menos a la que yo conozco… En realidad, debo decir que me decepcionó un poco, porque con lo fan que soy de sus recetas (y creanme, he probado muchas en casa), la comida en el restaurante no me ha sorprendido mucho. En realidad, lo que más me molestó fue que el vino nos lo han servido caliente. A mí me gusta el vino fresquito y con la temperatura que hace en Londres,no sé porqué el vino lo tenían tan caliente. Se lo comentamos al camarero y este nos trajo un cubo con hielo para que lo pusiéramos alli un ratito, hasta que se quedara más fresquito.

Ahora, la decoración chulísima y los camareros muy simpaticos. Los cuartos de baño son super modernos y de verdad el ambiente entero te invita a estar alli un buen rato. De hecho, me ha gustado tanto que hemos vuelto allí a cenar el miércoles siguiente. Pero, aunque esta vez la comida fue más acertada, otra vez nos sirvieron el vino caliente.

O sea, que os lo recomiendo. Pero si tuviera la oportunidad de hablarlo en persona con el Jamie, no dejaría de comentar que me he decepcionado un poco. Siempre pienso que mejor saber la opinión real de la gente, que seguir haciendo las cosas creyendo que lo estás haciendo bien por falta de críticas constructivas.

Después de comer, paseamos por las calles de Convent, pasando por el mercado, con su feria de antiguedades y estos bares y cafeterias tan chulos. Había un ambiente increíble, con muchísima gente, música, artistas de calle, puestos de artesanía, enfin, cosas que harían cualquiera perderse algunas horitas paseando por allí.

Y, al final de la tarde, nos encontramos a este pequeño Pub escondido en una callecita dónde nos surpendió un grupo que tocaba al jazz en directo y que tenía una cantante con una voz preciosa! Nos quedamos alli, hablando un poco más, tomandonos nuestras pints y escuchando aquella musica. Al final del día, me sentía afortunada por poder disfrutar de un domingo tan lindo, al lado de amigas a las que quiero tanto y a las que echo muchísimo de menos!

Translation:

There are days in which all you need is to sit at a table with good friends and while you drink a glass of wine, talk as much as you can.

Since I came to live in Brazil, I miss these girls days. Those complicity. Know that you are being listened to without any type of prejudice. Get to find people that you really identify with yourself: it is very difficult. Create a network of friends who share your same tastes, needs some work. Build a real friendship takes time. And I’ve been here only 7 months.

So, when life twists left me not knowing where to go and, still having the family around, I needed this therapy, I just did not measure efforts. I took the days I had taken for Easter, crossed the ocean and went to meet that one who have been my friend, sister, counselor and psychologist for my whole life. Even more still during the last 7 years, in which we share many things in Seville.

Thus, in a sunny Sunday (uncommon for London almost always gray), Nina picked me up at Heathrow airport. When I saw her I knew I had done the right thing.

Shortly after passing by the house to change, we went to downtown to meet with Elisinha (who now lives in Cambridge and came to London in a matter of urgency at the request of Nina to help in the draft to make me laugh). And, as Ithey know me, took me to eat at Jamie’s Italian restaurant. Yes, the real Jamie!  I have never been there before, so it was the perfect choice!

And so we spent the afternoon: between gastronomic orgies and much wine. Laughing, chatting, updating each other. The starters were divine! We asked a few portions of  sausage and mushroom gratin which were scrumptious. As a second, I tried the pasta of the day, with lamb and tomato sauce, which was quite rich. But for dessert I asked for the panacota and I did not like at all! And it did not seem even a tad to the original panacota. At least from what I know … In fact, I must say I was a little disappointed, because while I am fan of his recipes (and believe me, I have tried many at home), the food in his restaurant was not very surprising. Actually, what bothered me most was that the wine we have been served was a bit hot. I like the wine cool and with this temperature in London I just do not know why the wine were so hot. We commented it to the waiter and he kindly brought us a bucket of ice so we put it there for a while.

But I have to say that the restaurant has a very cool decor and very friendly waiters. The bathrooms are super modern and really the whole environment invites you to be there a while. In fact, I liked it so much that we returned there for dinner the following Wednesday. But,  even tough this time the food was more successful, again they served us warm wine.

In other words, I recommend it. But if I had the opportunity to speak in person with Jamie, I could not fail to mention that I was a little disappointed. I always think it’s better to know the real opinion of the people, than continue to do things believing that you’re doing well because of lack of constructive criticism.

After lunch, we strolled through the streets of Convent Garden, through the market, with its antique fair and these bars and cafes so cool. There was an incredible atmosphere, with many people, music, street performers, craft stalls, enfin, things that would make anyone spend some hours walking around there.

And by late afternoon, we met this little pub tucked away in a lane where we were surprised by a jazz band that played live and had a singer with a beautiful voice! We stood there, talking a little more, taking our pints and listening to that music. At the end of the day, I was fortunate to enjoy a Sunday so cute, next to friends whom I love so much and I miss even more!

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28/04/2011 at 4:05 8 comments

Malta by Ju

Primero ella escribe sobre Malta antes que yo. Ahora me viene con esto de a que hora vives. O sea, me está picando por no  encontrar tiempo. Pues te digo: ultimamente vivo más que nada de lunes a viernes, de 8h a 18h. Es que me encanta mi nuevo curro!

Pero, no me puedo olvidar de compartir las cosas aquí. Así que, desde del otro lado del charco, mientras la nueva vida toma forma, os cuento finalmente mis impresi0nes desde las escondidas calles de las  islas Maltesas.

Si para los españoles Malta es la segunda Ibiza, a la brasileña no le parece tan fácil definir todo lo que ha vivido allí durante estos 7 días super intensos entre festivales de jazz, fiestas de pueblo, playas de agua cristalina, ruínas que nadie sabe explicar de dónde han surgido y sitios “personajescos” – palabra inteligentemente creada por la maltesa que define la variedad de personajes que puedes encontrar por las calles de esta isla de personalidad fuerte, originária de las mezclas.

Lo primero que llama la atención en Malta, por lo menos para alguien que viene de un país con 180 millones de habitantes, es su tamaño. Así que si un maltes te dijera:  “Mira, he pensado que podemos desayunar en un pueblo de pescadores super chulo que hay en el sur, luego nos pasamos por una playa de camino al norte dónde se está bastante bien. Podemos comer por allí, porque por la tarde tenemos una fiesta de la tequila en casa de una amiga que vive en un pueblo en la parte oeste de la isla y por la noche, antes de volvermos al piso, hay una fiesta típica de un pueblo muy cerca que me gustaría que viérais”, creetelo, porque al final vais a lograr hacerlo todo.

Pero la cosa es que en Malta el día tiene mucho más que las comunes 24 horas. O por lo menos así lo viven ellos, los locales. Y por más que hagas tantas cosas y conozcas tantos sitios, cada uno más sorprendente que el otro, lo haces de una manera tan tranquila que consigues disfrutar de cada experiencia en su tiempo.

En Malta casi no hay playas de arena, la mayoría son playas de rocas que contrastan con el azul cristalino de sus águas. Así que las personas se montan sus própias maneras de aprovechar al máximo las calas que se forman entre las rocas: son escaleras, píers y hasta “casas” de verano. No es difícil encontrar puertas en medio de las rocas y, cuando no hay cuevas que ocupar, basta con levantar cuatro paredes de ladrillo con dos o tres pequeños agujeros transformados en ventanas, para  poder asegurar su espacio en el mundo.

Como el água es siempre tan limpio, desde fuera mismo puedes ver los pesces nadando entre las algas, así que si te gusta bucear este es el sitio perfecto. Bastan unas gafas de snorkelling para que puedas descubrir un mundo de colores y formas.

Además, en las islas hay estos templos, como los de Ggantija, en Gozo, en los que puedes intentar imaginar cómo sería la vida en la Edad del Bronze. Es increible pensar que son más antiguos que las pirámides del Egipto. Y, más aún, pensar que en realidad poco o nada sabemos todavía sobre estas civilizaciones. Que todo son sólo suposiciones y que, por lo visto, se han creado para el culto de la Diosa Madre, ya que podría interpretar su forma como similar a la silueta de una mujer. A mi me parece que, de allí, sacan inspiración los locales para sus “casas” de veraneo…

Gozo..bueno, es que la isla de Gozo (al norte del archipélago) es una gozada! Con muchísimo espacio, desde cualquier sitio de la isla practicamente puedes ver el mar. Sus habitantes, pocos y divididos en pequeños pueblecitos, parecen seguir viviendo como hace dos siglos (minimo!). En toda la isla, hay somente un semáforo, que además está en una calle dónde no hay cruce. En realidad, el tema de los semáforos en Malta se merecía un post aparte…

En Victoria, capital de Gozo, hemos probado el auténtico pastizi maltes, comprado en un peculiar establecimiento local (recomendado por nuestra nativa, claro) en el que, aparte de todos los personajes sentados en sus mesas de hierro delante de su cervecita, nos atendió un camarero en canzoncillos (exactamente). Pero que, eso sí, a los pastizi los cogió con pinza. Crujientes, con la masa ligerita y un relleno de pollo con ricota de lo más jugoso que he probado en la vida! Super os lo recomendo!

De hecho, en Malta se come de maravilla. Ya sea en los bares cutres, como los pastizi del Crystal Palace, pasando por las pequeñas taskas, como la Ta Rikardu, en Gozo, (donde hemos probado el “antipasti-almuerzo gigante para 4 personas” compuesto por las iguarias locales, tales como tomates frescos, quesos, aceitunas – todo de fabricación propia)…

…hasta este lugar paradisíaco que hemos descubierto en nuestro último día en Malta. De hecho, el único sitio que yo, particularmente, podría comparar a Ibiza. Pero no por la fiesta y la movida, sino que por el ambiente chic-rustico, con sus sofás en plan chill out, desde dónde pudimos comer maravillosamente bien mientras admirábamos el mar mediterráneo en todo su esplendor. Y, claro, como en Ibiza, pagando caro. Pero mereció la pena.

La verdad es que yo podría escribir un post para cada día en los que estubimos allí y creo que, aún así, no sería suficiente para contaros todas las sensaciones que hemos vivido. También pienso que podríamos haber pasado otros 7, 10 días,  o incluso 1 mes más, y no nos daría tiempo a ver, ni de verdad escuchar, todo lo que aquellas calles tendrían para contarnos. Pero, si tengo que elegir una última cosita para recomendaros, esta seguramente sería que os diérais una vuelta en los autobuses locales. El destino no importa mucho, porque seguramente iríais encontraros algo increíble al final de la ruta. Pero es que el paseo por sí solo ya es toda una aventura. Principalmente si os pillara un conductor que, a la vez, conduce y lee el periódico.

Esto, seguramente, sólo lo podría hacer un maltes!

 

Translation:

First she writes about Malta before me. Now she comes with this “what time do you live” thing. In other words, I think she is challenging me for not finding enough time. Well, I can tell you that, lately, I live from Monday 8am to Friday 18pm. I really love my new job!
But I can not forget to share all this new things here. So from the other side of the ocean, and while my new life takes shape, I will finally tell you some of my views of the hidden streets of the Maltese islands.

If Spanish sees Malta as a second Ibiza, for the Brazilian Ju it does not seem so easy to define everything that she has lived there during thesesuper intense 7 days traveling between jazz festivals, village festivals, beaches with transparent waters, ruins that no one can explain how have emerged and “personajescos” – a word created by the Maltese Mina that cleverly defines the range of characters you can find on the streets of this island of strong personality, originally from the mixtures.

The first thing that stands out in Malta, at least for someone coming from a country with 180 million inhabitants, is its size. So if a Maltese says: “Look, I think we can have breakfast in a fishing village there are super cool in the south, then we pass by a road north beach that is pretty good. We can eat there because in the evening we have a tequila party at the home of a friend who lives in a village in the western part of the island and in the evening, before coming back home, there is a typical celebration in a town close to the flat that I would like you to see ” You might believe him, because eventually you are going to achieve it all.

But the thing is that in Malta the day has much more than its common 24 hours. Or at least that is what they think, the locals. And even though you do so much and know so many places, each more surprising than the other, you do it in a way so quiet that you get to enjoy every experience in his time.

In Malta there is almost no sandy beaches, mostly rocky beaches contrasting with the clear blue waters. So people set up their own ways to make the most of the creeks that form the rocks: they are steps, piers and even summer “houses”. It is not difficult to find doors amid the rocks and, when there are no caves to fill, they simply lift four walls of brick with two or three small holes turned into windows and call it a house, as if trying to guarantee their own place in the world.

Since water is always so clean, you can see the fish swimming among the seaweed, so if you like diving this is the perfect place. Snorkelling glasses are enough for you to discover a world of colors and shapes.

In addition, the islands have these huge temples, such as Ggantija in Gozo, where you can try to imagine what life would be in the Age of Bronze. It’s amazing to think that they are older than the pyramids of Egypt. And, indeed, think that does little or nothing is known yet about these civilizations. That although everything is only assumptions, apparently they have been created for the worship of the Mother Goddess, as it has the silhouette of a woman. It seems to me that maybe the locals found inspiration for their “homes” of summer looking at this ruins …

Gozo .. well, is that the island of Gozo (north of the Archipelago) is a gozo!(gozo means joy, in spanish) With plenty of space, from anywhere on the island you can almost see the sea. Its inhabitants, few and divided in small villages, seem to live as two centuries ago (minimum!). Across the island, we detected only one traffic light, which is also on a street where there is no crossover. In fact, the issue of traffic lights in Malta deserves a separate post …

In Victoria, the capital of Gozo, we tried the authentic Maltese pastizi, wich we purchased at a local and peculiar establishment  (recommended by our native friend, of course) in which, apart from all the characters sitting in their iron tables in front of a beer, we were attended by a waiter wearing underwear (exactly). But, at least, he  took the pastizi with tweezers. And they were crunchy, with the most soft paste and the juicies chicken with ricotta stuffed thet I’ve ever tasted! Totally recommend it!

In fact, in Malta one eats really great. Whether in the crappy bars, such as the Crystal Palace pastizi, through small task, as the Ta Rikardu in Gozo (where we tried the “giant antipasti-lunch for 4 people” made up of local Iguarias such as fresh tomatoes, cheese, olives – all manufactured in house) …
… until this heavenly place we discovered on our last day in Malta. In fact, the only place that I, in particular, could compare to Ibiza. But not because of the party and the move, but because of the chic-rustic atmosphere, with chill-out sofas in plan, from where we could eat while admiring the Mediterranean Sea in all its glory. And, of course, as in Ibiza, paying the price of it. But it was worth.

The truth is that I could write a post for each day we spent there and I think, it would still not be enough to tell all the feelings that we have lived there. I also think we could have spent another 7, 10 days, or even 1 month more, and it would not give us time to really see or hear all  those streets would have to tell us. But if I have to choose one last little thing to recommend, this probably would be that you MUSt have to take a ride on a  local bus. The destination does not matter, because you would surely  find something amazing at the end of the route. But the ride itself is already an adventure. Especially when you catch a driver who drives and reads the newspaper at the same time.

This, surely, is the kind of thing that only a maltese could do!

 

13/09/2010 at 4:22 3 comments

Mallorca

Some weeks ago, I had an opportunity to travel to Mallorca for a swimming competition.  Being an island in the Mediterranean (I love islands … who knows why?), but also notorious for its mass tourism, I was pleasantly surprised with the beauty of this island: the architecture, the crystal blue sea, cosmopolitan culture, mouth-watering food … what else can one ask for a weekend get away?

And while we managed to squeeze so many things in four days, I must admit that three places were totally unique.  On the first day, lost in the narrow streets of the historic centre of Palma, we came across a lovely bookshop in the place you least expect to be: Literanta.

Inside the bookshop, there was this small cosy cafeteria where you can watch the world go by in Palma, while being surrounded with wonderful books.  And skimming across the collection, I came across this fantastic series about vintage shoes, bags and cloths. For half an hour, I was transported back in time, totally immersed in the lovely images, the nice relaxing music and the good coffee! Of course, I could not resist the temptation to buy something from this shop, you know .. a gift to myself ;-).  The decision was a difficult one, but in the end I opted for: Adorn: New Jewellery by Amanda Mansell, an exciting compilation of the latest jewellery trends from around 200 designers.

On the same day, just few hours afterwards we started looking for a place to have lunch.  The place where we wanted to have lunch was closed.  In the midst of all the touristic places, none of the places seemed appetising!  So by chance, we took this little street and we ended up in this tiny local organic place. Not more than four tables, with an open kitchen at the back, it just the kind of place, where you feel you will definitely eat delicious, healthy, organic food. 

With a swimming competition in two days, this is exactly what we felt like.  And this is exactly what we got .. lovely organic food, prepared with such warmth and desserts one could not resist.  In other words, if you are in Palma and feel like something unique, make sure to have lunch at the Ecorganic Gastrobar.  If you want to know more about this place, nothing better than listening to the chef himself.

As for the third place, the day before the competition, we headed together with Patri and David to Valldemossa, a picturesque village in the mountains recommended by a colleague.  This village was the refuge of Chopin and his illicit affair with lover George Sand in the 19th century. 

While the poetry and the beauty of this village remains intact, the hassle and bustle of so many tourists makes you want to run away and get lost in the quiet, echoing streets.  As we were getting hungry, I was just hoping we will not enter any of these touristic places.  So I suggested to the group, to walk a bit outside the centre, hoping that on the way, we come across this tiny typical restaurant, known only to locals. And while my hopes were high, everybody was getting hungry and terribly cold. 

And just when we were about to give up, I spot this tiny door leading to a flight of steps, leading to a small winery.  We walked in and there it was a beautiful spot with four empty stools and a spectacular view.  Just for us!

The owner, a really nice guy who got so excited when we told him we were from Seville, suggested we try some local pinchos and the house wine.   Both were delicious.  But the best part of this place is its location.  With such amazing views and this amazing cosy spot close to the window, the sacredness of the moment shared with friends is totally unique.  And for such a moment, and of course, for the traditional sausage and why not also the wine, Sa Cova is the place to eat in Valldemossa.

 

And while this post is about the joy of food, the next two days were dedicated to the burning of food.  I swam 8 races in less than 24 hours! Exhaustion apart, the competition was great and the CNS team achieved great results, with David winning the complete swimmer trophy in his category and Diego Rojas beating two national records.  As for me, some medals I also managed to bring home, unlike the  Valldemosa wine which we had to drink at the airport. The joy of 21st century hand luggage!! No need to mention that Mallorca is a place to return and a proper luggage is worth the space.

Traducion:

Hace unas semanas, tuve la oportunidad de viajar a Mallorca para una competición de natación. Siendo una isla en el Mediterráneo (me encantan las islas … quién sabe por qué?), tan conocida por su turismo de masas, me sorprendió gratamente su belleza: la arquitectura, el mar azul cristal, la cultura cosmopolita, la comida exquisita  … ¿qué más se puede pedir de una escapada de fin de semana?

Y mientras intentamos encajar tantas cosas en cuatro días, debo admitir que tres lugares fueron totalmente únicos. En el primer día, perdidos en las estrechas calles del centro histórico de Palma, nos encontramos con una hermosa librería en el lugar donde menos te lo esperas: Literanta.

Dentro de la librería, había una pequeña cafetería, muy acogedora, donde se podía ver como el mundo transcurre en Palma rodeado de maravillosos libros. Curioseando entre la colección, me topé con una fantástica serie de libros sobre zapatos, bolsos y ropa vintage. Durante media hora, me transporté en el tiempo, totalmente inmersa en las hermosas imágenes, la música agradable y relajante y el buen café! …y claro, no pude resistir la tentación de tener un recuerdo de este lugar. Me regalé el libro “Adorno: Nueva joyería” de Amanda Mansell, que captura maravillosamente la tendencia de diseño de joyería en los últimos diez años.

El mismo día, horas después, empezamos a buscar un lugar para almorzar. El lugar donde queríamos comer estaba cerrado. De todos los lugares turísticos, ninguno parecía apetecible! Así que por casualidad, tomamos una callejuela y terminamos en este pequeño lugar orgánico. No más de cuatro mesas, con una cocina abierta en la parte posterior. El tipico lugar, donde sientes que definitivamente vas a disfrutar de una comida deliciosa y saludable.

Con una competición de natación en dos días, esto es exactamente lo que nos apetecía. Y esto fue exactamente lo que tuvimos .. exquisita comida, preparada con mucho cariño y con postres irresistibles. En otras palabras, si usted está en Palma y si le apetece comer algo único, asegúrese de almuerzar en el gastrobar Ecorganic.  Si quieres saber más sobre este lugar, nada mejor que escuchar al propio chef.

En cuanto al tercer lugar, el día antes de la competición, nos dirigimos junto con Patri y David a Valldemossa, un pueblo pintoresco en las montañas recomendado por un colega. Este pueblo era el refugio de Chopin y su relación ilícita con George Sand en el siglo XIX.

Si bien la poesía y la belleza de este pueblo se mantiene intacta, contantos turistas dan ganas de salir corriendo y perderse en el silencio de las calles estrechas. A medida que nos estaba entrando hambre, ninguno de estos sitios turísticos no transmitía buen rollo. Así que le propuse al grupo caminar un poco fuera del centro con la esperanza de que en el camino, nos encontrasemos con el pequeño y típico restaurante, sólo conocido por los lugareños. Pero mientras que mis expectativas eran altas, todo el mundo estaba ya muerto de hambre y pasando mucho frío.

 Y justo cuando estábamos a punto de darnos por vencido, vi una puerta pequeña que conducía a una escalera, que a su vez conducía a una pequeña bodega. Entramos y allí estaba: un hermoso lugar con cuatro taburetes vacíos y una vista espectacular. ¡Sólo para nosotros!

El dueño, un tipo muy simpático y que se emocionó cuando le dijimos que éramos de Sevilla, sugirió que probraramos algunos pinchos locales y el vino de la casa. Ambos estaban deliciosos. Pero lo mejor de este lugar, es su ubicación. Con vistas impresionantes y tan acogedor, el sabor del vino no era tan importante como el momento sagrado compartido con los amigos. Por ese momento, y por supuesto por el embutido tradicional y por qué no también por el vino, Sa Cova es el lugar para comer en Valldemossa.

Y mientras este post trata del placer de la comida, los dos días siguientes se dedicaron a quemar los alimentos. Nadé nada menos que 8 pruebas en menos de 24 horas! (por no mencionar una descalificación). Aparte del cansancio, el campeonato ha sido magnífico y el equipo del CNS logró grandes resultados, con David ganando el trofeo al nadador completo en su categoría y Diego Rojas batiendo dos récords nacionales. En cuanto a mí, logré  traer a casa algunas medallas, a diferencia del vino de Valldemosa que tuvimos que beberlo en el aeropuerto. La alegría del equipaje de mano en el siglo XXI!  Total, Mallorca es un lugar para repetir!

29/04/2010 at 13:53 4 comments


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