Posts tagged ‘personalities’

Marrakech

Hace poco os conté la historia de Victoria, esta chica tan luchadora que conocimos en nuestro último viaje a Portugal. Pensar en ella y en el hecho de haberle conocido me acordó este viaje que hice a Marruecos hace unos 2 meses.

Dos grandes amigas mías de Brasil estaban planeando ir allí durante el mes de marzo y, como está aquí al lado, me habían sugerido que yo les encontrara. Entre el hecho de que, estando en el paro, no tengo mucho dinero como para estar gastando en viajes y la pesadilla que tuve una semana antes en la que el avión se caía, había decidido no ir.

Pero, si estuviera trabajando, a lo mejor no me sería tan fácil coger vacaciones a mitad del mes de marzo para ir a encontrarme con mis amigas a las que no veo desde hace meses y disfrutar de casi 1 semana en una ciudad a la que siempre he querido ir. Así que fui.

Durante los 5 días que pasé allí con ellas hemos hecho todo lo turístico que uno se pueda imaginar. Pero, mientras mis amigas pasaban horas regateando con los comerciantes locales y volvían al Riad con bolsas y bolsas llenas de cosas, yo aprovechaba la oportunidad para practicar mi francés.

Y aunque uno se choque un poco al principio e incluso se pueda sentir intimidado por la manera tan calurosa con la que te reciben, te tocan y te abrazan, si de verdad te dejas acercar, tendrás la oportunidad de conocer a un pueblo amable y abierto, con mucho sentido del humor y  siempre sonriente. Que te invita a pasar, te prepara las mejores infusiones que ya hayas tomado y se sienta a tu lado para pasar horas hablando contigo de las cosas más variadas, haciendo con que te sientas un huésped más que bienvenido en su gran casa.

Makki, el  vendedor que no molestaba y por ello entramos en su tienda para terminar sentadas admirando cómo nos preparaba un té mientras nos contaba sobre el viaje a Brasil que al final no ha podido hacer.



Hakim y sus especias que lo curan todo. Al final no solo le hemos creído como nos convirtió a las tres en aficionadas del equipo de fútbol local: K.A.C.M. O las señoras de la cooperativa femenina de aceite de argán, que intentaron enseñarnos cómo se rompía la cáscara para sacarle la semilla, pero sin mucho resultado: mientras ellas abrían cinco en dos minutos, yo casi me rompo un dedo.

En el Mercedes de Abdel, el taxista que nos llevó a Essaouira y que, a pesar de solo hablar en árabe, se ha pasado todo el día intentando explicarnos cómo las cabras consiguen subir a los árboles para comerse el argán. Por supuesto, sigue la duda. Y también la maravillosa comida de Aziza, cocinera del RIAD Pachavana, que nos preparó unos manjares que seguramente es lo que uno se come cuando va al cielo o simplemente al RIAD de Antonio, este simpático español radicado en Marruecos y en el que trabaja también Hassam, el chofer y mi profesor de francés, con su enorme paciencia en corregirme y que al recogerme en el aeropuerto y escucharme decir que estaba un poco insegura al llegar sola en Marrakech, me sonrió y dijo: “No estás sola. Estás con Hassam.”

Y al final os puedo decir que si en mi maleta no he traído alfombras ni lámparas, podéis estar seguros de que me la llené con estas personas y los trocitos de sus vidas que han querido compartir conmigo.


Translation:

Recently I told you the story of Victoria, this fighter girl we met at our last trip to Portugal. Thinking of her and in having knowing her reminded me this trip to Morocco two months ago.

Two great friends of mine from Brazil were planning to go there during the month of March and, as it is here at hand, they had suggested that I could meet them. Between the fact that, being unemployed, I have little money to be spent on travel and the nightmare I had a week earlier in which the plane fell, I had decided not to go.

But if I were working, maybe it would not be so easy to take vacation in the middle of March to go and meet my friends, whom I do not see for months, and enjoy almost 1 week in a city that I always wanted to go. So I went.

During the five days I spent there with them we have done everything that a tourist can imagine. But while my friends spent hours haggling with local merchants and returned to the Riad with their bags full of stuff, I took the opportunity to practice my French.

And while at first one could be a little shocked and even may feel intimidated by the warm way they receive you, touching you and hugging you, if you really let yourself feel it, you will have the opportunity to meet a friendly and open people with a great sense of humor and always smiling. A people who invites you to come in, prepares you the best teas you’ve already taken and sits next to you to spend hours talking to you about almost everything, making you feel a very welcome guest in their big house.

Makki, the seller that did not bother us to and therefore we entered his shop to end up sitting and watching him prepare a tea for us while telling us about this trip to Brazil that he never done.

Hakim and his spices that cure everything. At the end we have not only bought some spices, but also turned  fans of the local football team: KACM . Or the ladies of the women’s cooperative of Argan oil, which tried to teach us how to break the shell to extract the seed, but without much result: while they opened five in two minutes, I almost broke a finger.

Inside the Mercedes of Abdel, the driver who took us to Essaouira and that, despite only speaking in Arabic, has spent all day trying to explain us  how the goats can climb the trees to get the Argan. Of course, remains the doubt. And the wonderful food of Aziza, cooker of the RIAD Pachavana, who prepared some dishes that certainly is what one eats when goes to heaven or just to Antonio’s Riad, this adorable Spanish man based in Morocco, and where also works Hassam, the driver and my French teacher, with his enormous patience to correct me. And when he picked me up at the airport and heard me say that I was a little unsure about arriving alone in Marrakech, smiled at me and said: “You’re not alone. You’re with Hassam.”

And finally I can tell you that if I did not bring rugs or lamps inside my bag, you can be sure that I filled it with these people I met and these pieces of their lives that they shared with me.

Advertisements

28/04/2010 at 13:39 4 comments

Victoria

Si alguna vez has venido a Portugal seguramente me comprenderás cuando digo que las personas aquí tienen algo especial. Y es que a cada lugar al que llegas, siempre hay alguien dispuesto a compartir contigo un trocito de su vida. Y, ya sea por su amabilidad o por su mal humor a veces hasta gracioso, ya sea por su tristeza o por su inocente alegría, cuando tienes la oportunidad de sentarse y escuchar sus increíbles historias, sales con la sensación de haber conocido a alguien único.

Hace un par de días, al llegar en una de las muchas playas maravillosas que podrás descubrir si te aventuras por el litoral del Alentejo, nos encontramos con este pequeño restaurante a la orilla del mar. El clima sigue un poco frio por lo que, a pesar del sol, te impide abrir mano de una buena chaqueta. Aún así, decidimos sentarnos al sol en la terraza de “O Sargo” y probar estos pescados frescos que solo puedes encontrar cuando estás junto al mar.

Y ahí estaba ella. Esta chica tan simpática que nos atendió y, al reconocer nuestro acento brasileño, a lo mejor se sintió más cerca de su tan lejana Rondonia y, tal vez por ello, decidió contarnos cómo había llegado allí.

Rondonia es un estado localizado en la región norte de Brasil que limita con Amazonas, Mato Grosso, Bolivia y Acre. Para algunos brasileños, como yo, se trata de un lugar que está muy lejos y, aunque me avergüence decirlo, no se suele saber mucho de allí. Y encontrar a alguien que haya venido de tan lejos a vivir en una pequeña población al sur de Portugal me ha sorprendido muchísimo.

Pero es que además Victoria ha venido engañada, como ella mismo ha dicho. Hace 5 años estaba terminando el instituto y preparándose para presentarse a la selectividad cuando conoció a un portugués que le convenció a venirse a Portugal. Según él, aquí ella no sólo podría seguir sus estudios, como además conseguiría un buen trabajo.

Al desembarcar en Lisboa, su amigo le dijo que tenía una casa en el sur del país  y que ellos podrían ir allí pasar unos días antes de que empezara el año lectivo. La cosa, por supuesto, no era nada de lo que él la había planteado y no más llegar al pueblo, descubrió no solo que la casa no era suya, como ya no tenía lugar dónde dormir. Así que Victoria pasó su primera noche en Portugal durmiendo en la playa.

Al día siguiente, el amigo le abrió su corazón: en realidad estaba enamorado de ella y se había inventado esta historia para convencerla a venir con él. Le propuso que se casaran y que fuera a vivir con él en Lisboa, trabajando encima como su empleada en casa.

Ella, que a estas alturas ya se había dado cuenta del lío en el que se había metido, decidió no se dejar engañar una vez más.  Frustrado, él la abandonó allí, en la playa, sin dinero y sin tener adónde ir.

Durante 2 semanas, durmió y se duchó en la playa. En el restaurante “O Sargo” encontró una paisana que por entonces trabajaba allí como camarera y con la que cambiaba las cosas que se había traído de Brasil por comida. Hasta que la nueva amiga le consiguió un trabajo en el restaurante, dónde sigue hasta hoy.

5 años después, ya ha pagado la deuda de sus billetes de avión y, además de trabajar en “O Sargo”, trabaja por las noches en otro bar de la región. Se ha casado, por lo que también ya ha conseguido regularizar su situación de ilegalidad, y ha tenido dos preciosos niños, cuyas fotos nos enseño con el orgullo de haber alcanzado su premio después de tanta lucha.

Y aunque su verdadero nombre no sea Victoria, su historia es real y nos la contó si dejar de sonreír un solo instante, como cuando contamos estas anécdotas que nos ha pasado en algún viaje.

Translation:

If you’ve ever come to Portugal, you will understand me when I say that people here have something special. In every place, there is always someone willing to share with you a piece of their lives. And because of their kindness or their bad mood, humour, sadness or the innocent happiness, when you have the opportunity to sit down and hear their incredible stories, you have this sense of having met someone unique.

A couple of days ago, arriving in one of the many beautiful beaches you can find if you venture along the coast of Alentejo, we found this small restaurant at the seashore. Despite, the chilly weather and the cold wind, we decided to sit outside in the sun at the terrace of “O Sargo” and try the fresh fish you only find when you’re by the sea.

And there she stood. This nice girl who attended us.  Recognizing our Brazilian accent, maybe she felt closer to her so far Rondonia and perhaps therefore decided to tell us how she got here.

Rondonia is a state located in the northern region of Brazil, bordering Amazonas, Mato Grosso , Bolivia and Acre. For some Brazilians, like me, this is a place that is far away and although I am ashamed to admit, I do not know much about it. And to find someone who has come from so far in my own country to live in a small town in southern Portugal has surprised me. 

But Victoria had been deceived, as she has told us. Five years ago, while she was finishing high school and preparing for submission to the University, she met a Portuguese man that persuaded her to come to Portugal. According to him, here she could pursue her studies and also find a good job.

Upon landing in Lisbon, her friend said that he had a house in the south of the country and that they could go there a few days before the start of the school year. The reality, of course, was not as he had promised.  As soon as they reached their destination, she discovered that not only the house was not his, but that they had no place to sleep. So Victoria spent her first night in Portugal sleeping on the beach.

The day after, the man opened his heart: the truth was that he was in love with her and had invented the story to convince her to come with him. He proposed to her, and asked whether she was willing to go and live with him in Lisbon and work as his employee at home.

Victoria, who by now had noticed the mess in which she had got herself, decided not to be tricked again. The man frustrated left her there on the beach, without money and without having where to go.

For the next 2 weeks, she slept and showered at the beach. In the restaurant “O Sargo” she found a local lady who was at the time working there as a waitress and with whom she could barter things that she had brought from Brazil for food.  The same friend got her a job at the restaurant where she still works.

Five years later, she have already paid the debt from her plane tickets and, besides working on “O Sargo”, works at night in another bar in the region. She’s married, no longer illegal and has two beautiful kids, whose photos she showed us proudly. 

And although her real name is not Victoria (Victoria is a name that also means victory in Spanish), her story is real and she told it to us with a lovely smile, in the same manner, we would narrate some special travelling anecdote of some journey. 

06/04/2010 at 10:00 5 comments


Recent Posts

Enter your email address to subscribe to this blog and receive notifications of new posts by email.

Join 8 other followers