Marrakech

28/04/2010 at 13:39 4 comments

Hace poco os conté la historia de Victoria, esta chica tan luchadora que conocimos en nuestro último viaje a Portugal. Pensar en ella y en el hecho de haberle conocido me acordó este viaje que hice a Marruecos hace unos 2 meses.

Dos grandes amigas mías de Brasil estaban planeando ir allí durante el mes de marzo y, como está aquí al lado, me habían sugerido que yo les encontrara. Entre el hecho de que, estando en el paro, no tengo mucho dinero como para estar gastando en viajes y la pesadilla que tuve una semana antes en la que el avión se caía, había decidido no ir.

Pero, si estuviera trabajando, a lo mejor no me sería tan fácil coger vacaciones a mitad del mes de marzo para ir a encontrarme con mis amigas a las que no veo desde hace meses y disfrutar de casi 1 semana en una ciudad a la que siempre he querido ir. Así que fui.

Durante los 5 días que pasé allí con ellas hemos hecho todo lo turístico que uno se pueda imaginar. Pero, mientras mis amigas pasaban horas regateando con los comerciantes locales y volvían al Riad con bolsas y bolsas llenas de cosas, yo aprovechaba la oportunidad para practicar mi francés.

Y aunque uno se choque un poco al principio e incluso se pueda sentir intimidado por la manera tan calurosa con la que te reciben, te tocan y te abrazan, si de verdad te dejas acercar, tendrás la oportunidad de conocer a un pueblo amable y abierto, con mucho sentido del humor y  siempre sonriente. Que te invita a pasar, te prepara las mejores infusiones que ya hayas tomado y se sienta a tu lado para pasar horas hablando contigo de las cosas más variadas, haciendo con que te sientas un huésped más que bienvenido en su gran casa.

Makki, el  vendedor que no molestaba y por ello entramos en su tienda para terminar sentadas admirando cómo nos preparaba un té mientras nos contaba sobre el viaje a Brasil que al final no ha podido hacer.



Hakim y sus especias que lo curan todo. Al final no solo le hemos creído como nos convirtió a las tres en aficionadas del equipo de fútbol local: K.A.C.M. O las señoras de la cooperativa femenina de aceite de argán, que intentaron enseñarnos cómo se rompía la cáscara para sacarle la semilla, pero sin mucho resultado: mientras ellas abrían cinco en dos minutos, yo casi me rompo un dedo.

En el Mercedes de Abdel, el taxista que nos llevó a Essaouira y que, a pesar de solo hablar en árabe, se ha pasado todo el día intentando explicarnos cómo las cabras consiguen subir a los árboles para comerse el argán. Por supuesto, sigue la duda. Y también la maravillosa comida de Aziza, cocinera del RIAD Pachavana, que nos preparó unos manjares que seguramente es lo que uno se come cuando va al cielo o simplemente al RIAD de Antonio, este simpático español radicado en Marruecos y en el que trabaja también Hassam, el chofer y mi profesor de francés, con su enorme paciencia en corregirme y que al recogerme en el aeropuerto y escucharme decir que estaba un poco insegura al llegar sola en Marrakech, me sonrió y dijo: “No estás sola. Estás con Hassam.”

Y al final os puedo decir que si en mi maleta no he traído alfombras ni lámparas, podéis estar seguros de que me la llené con estas personas y los trocitos de sus vidas que han querido compartir conmigo.


Translation:

Recently I told you the story of Victoria, this fighter girl we met at our last trip to Portugal. Thinking of her and in having knowing her reminded me this trip to Morocco two months ago.

Two great friends of mine from Brazil were planning to go there during the month of March and, as it is here at hand, they had suggested that I could meet them. Between the fact that, being unemployed, I have little money to be spent on travel and the nightmare I had a week earlier in which the plane fell, I had decided not to go.

But if I were working, maybe it would not be so easy to take vacation in the middle of March to go and meet my friends, whom I do not see for months, and enjoy almost 1 week in a city that I always wanted to go. So I went.

During the five days I spent there with them we have done everything that a tourist can imagine. But while my friends spent hours haggling with local merchants and returned to the Riad with their bags full of stuff, I took the opportunity to practice my French.

And while at first one could be a little shocked and even may feel intimidated by the warm way they receive you, touching you and hugging you, if you really let yourself feel it, you will have the opportunity to meet a friendly and open people with a great sense of humor and always smiling. A people who invites you to come in, prepares you the best teas you’ve already taken and sits next to you to spend hours talking to you about almost everything, making you feel a very welcome guest in their big house.

Makki, the seller that did not bother us to and therefore we entered his shop to end up sitting and watching him prepare a tea for us while telling us about this trip to Brazil that he never done.

Hakim and his spices that cure everything. At the end we have not only bought some spices, but also turned  fans of the local football team: KACM . Or the ladies of the women’s cooperative of Argan oil, which tried to teach us how to break the shell to extract the seed, but without much result: while they opened five in two minutes, I almost broke a finger.

Inside the Mercedes of Abdel, the driver who took us to Essaouira and that, despite only speaking in Arabic, has spent all day trying to explain us  how the goats can climb the trees to get the Argan. Of course, remains the doubt. And the wonderful food of Aziza, cooker of the RIAD Pachavana, who prepared some dishes that certainly is what one eats when goes to heaven or just to Antonio’s Riad, this adorable Spanish man based in Morocco, and where also works Hassam, the driver and my French teacher, with his enormous patience to correct me. And when he picked me up at the airport and heard me say that I was a little unsure about arriving alone in Marrakech, smiled at me and said: “You’re not alone. You’re with Hassam.”

And finally I can tell you that if I did not bring rugs or lamps inside my bag, you can be sure that I filled it with these people I met and these pieces of their lives that they shared with me.

Entry filed under: viajes. Tags: , , .

esa gitana .. feria 2010 Mallorca

4 Comments Add your own

  • 1. Nina  |  28/04/2010 at 15:21

    Me ha encantado, a ver cuando voy yo a Marruecos…Besos linda, y buen viaje!!!!

    Reply
  • 2. rubina  |  28/04/2010 at 21:26

    que bueno !!! i loved the piece about the goat !! :-)))

    Reply
  • 3. Pi  |  29/04/2010 at 5:24

    Tb quero ir la um dia!
    Eu nao sabia que eles sao calorosos…Pensava o extremo oposto.😉

    Reply
  • 4. Carol  |  30/05/2010 at 15:53

    Me lembrei da nossa viagem ao Marrocos. Do hotel sem aquecedor (por sinal, o q funcionava naquele hotel?), da pizzaria Celine Dion e do bolo que levamos do motorista no centro de Tanger. SEM NOÇÃO!!!! Mas adorei tudooooooooo

    Reply

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

Trackback this post  |  Subscribe to the comments via RSS Feed


Recent Posts

Enter your email address to subscribe to this blog and receive notifications of new posts by email.

Join 9 other followers


%d bloggers like this: