Victoria

06/04/2010 at 10:00 5 comments

Si alguna vez has venido a Portugal seguramente me comprenderás cuando digo que las personas aquí tienen algo especial. Y es que a cada lugar al que llegas, siempre hay alguien dispuesto a compartir contigo un trocito de su vida. Y, ya sea por su amabilidad o por su mal humor a veces hasta gracioso, ya sea por su tristeza o por su inocente alegría, cuando tienes la oportunidad de sentarse y escuchar sus increíbles historias, sales con la sensación de haber conocido a alguien único.

Hace un par de días, al llegar en una de las muchas playas maravillosas que podrás descubrir si te aventuras por el litoral del Alentejo, nos encontramos con este pequeño restaurante a la orilla del mar. El clima sigue un poco frio por lo que, a pesar del sol, te impide abrir mano de una buena chaqueta. Aún así, decidimos sentarnos al sol en la terraza de “O Sargo” y probar estos pescados frescos que solo puedes encontrar cuando estás junto al mar.

Y ahí estaba ella. Esta chica tan simpática que nos atendió y, al reconocer nuestro acento brasileño, a lo mejor se sintió más cerca de su tan lejana Rondonia y, tal vez por ello, decidió contarnos cómo había llegado allí.

Rondonia es un estado localizado en la región norte de Brasil que limita con Amazonas, Mato Grosso, Bolivia y Acre. Para algunos brasileños, como yo, se trata de un lugar que está muy lejos y, aunque me avergüence decirlo, no se suele saber mucho de allí. Y encontrar a alguien que haya venido de tan lejos a vivir en una pequeña población al sur de Portugal me ha sorprendido muchísimo.

Pero es que además Victoria ha venido engañada, como ella mismo ha dicho. Hace 5 años estaba terminando el instituto y preparándose para presentarse a la selectividad cuando conoció a un portugués que le convenció a venirse a Portugal. Según él, aquí ella no sólo podría seguir sus estudios, como además conseguiría un buen trabajo.

Al desembarcar en Lisboa, su amigo le dijo que tenía una casa en el sur del país  y que ellos podrían ir allí pasar unos días antes de que empezara el año lectivo. La cosa, por supuesto, no era nada de lo que él la había planteado y no más llegar al pueblo, descubrió no solo que la casa no era suya, como ya no tenía lugar dónde dormir. Así que Victoria pasó su primera noche en Portugal durmiendo en la playa.

Al día siguiente, el amigo le abrió su corazón: en realidad estaba enamorado de ella y se había inventado esta historia para convencerla a venir con él. Le propuso que se casaran y que fuera a vivir con él en Lisboa, trabajando encima como su empleada en casa.

Ella, que a estas alturas ya se había dado cuenta del lío en el que se había metido, decidió no se dejar engañar una vez más.  Frustrado, él la abandonó allí, en la playa, sin dinero y sin tener adónde ir.

Durante 2 semanas, durmió y se duchó en la playa. En el restaurante “O Sargo” encontró una paisana que por entonces trabajaba allí como camarera y con la que cambiaba las cosas que se había traído de Brasil por comida. Hasta que la nueva amiga le consiguió un trabajo en el restaurante, dónde sigue hasta hoy.

5 años después, ya ha pagado la deuda de sus billetes de avión y, además de trabajar en “O Sargo”, trabaja por las noches en otro bar de la región. Se ha casado, por lo que también ya ha conseguido regularizar su situación de ilegalidad, y ha tenido dos preciosos niños, cuyas fotos nos enseño con el orgullo de haber alcanzado su premio después de tanta lucha.

Y aunque su verdadero nombre no sea Victoria, su historia es real y nos la contó si dejar de sonreír un solo instante, como cuando contamos estas anécdotas que nos ha pasado en algún viaje.

Translation:

If you’ve ever come to Portugal, you will understand me when I say that people here have something special. In every place, there is always someone willing to share with you a piece of their lives. And because of their kindness or their bad mood, humour, sadness or the innocent happiness, when you have the opportunity to sit down and hear their incredible stories, you have this sense of having met someone unique.

A couple of days ago, arriving in one of the many beautiful beaches you can find if you venture along the coast of Alentejo, we found this small restaurant at the seashore. Despite, the chilly weather and the cold wind, we decided to sit outside in the sun at the terrace of “O Sargo” and try the fresh fish you only find when you’re by the sea.

And there she stood. This nice girl who attended us.  Recognizing our Brazilian accent, maybe she felt closer to her so far Rondonia and perhaps therefore decided to tell us how she got here.

Rondonia is a state located in the northern region of Brazil, bordering Amazonas, Mato Grosso , Bolivia and Acre. For some Brazilians, like me, this is a place that is far away and although I am ashamed to admit, I do not know much about it. And to find someone who has come from so far in my own country to live in a small town in southern Portugal has surprised me. 

But Victoria had been deceived, as she has told us. Five years ago, while she was finishing high school and preparing for submission to the University, she met a Portuguese man that persuaded her to come to Portugal. According to him, here she could pursue her studies and also find a good job.

Upon landing in Lisbon, her friend said that he had a house in the south of the country and that they could go there a few days before the start of the school year. The reality, of course, was not as he had promised.  As soon as they reached their destination, she discovered that not only the house was not his, but that they had no place to sleep. So Victoria spent her first night in Portugal sleeping on the beach.

The day after, the man opened his heart: the truth was that he was in love with her and had invented the story to convince her to come with him. He proposed to her, and asked whether she was willing to go and live with him in Lisbon and work as his employee at home.

Victoria, who by now had noticed the mess in which she had got herself, decided not to be tricked again. The man frustrated left her there on the beach, without money and without having where to go.

For the next 2 weeks, she slept and showered at the beach. In the restaurant “O Sargo” she found a local lady who was at the time working there as a waitress and with whom she could barter things that she had brought from Brazil for food.  The same friend got her a job at the restaurant where she still works.

Five years later, she have already paid the debt from her plane tickets and, besides working on “O Sargo”, works at night in another bar in the region. She’s married, no longer illegal and has two beautiful kids, whose photos she showed us proudly. 

And although her real name is not Victoria (Victoria is a name that also means victory in Spanish), her story is real and she told it to us with a lovely smile, in the same manner, we would narrate some special travelling anecdote of some journey. 

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5 Comments Add your own

  • 1. rcachia  |  06/04/2010 at 11:42

    Such an amazing story. I have no doubt this story is not only of Victoria but of many women out there. On the positive side, it also shows the strong will of survival hidden in each and every human being.

    Reminds me a bit of one of my favourite novels Perfume by Patrick Suskind, who despite being an outcast, survives an amazing life through some stubborn instinct.

    Reply
  • 2. Nina  |  07/04/2010 at 20:27

    Me encantó la historia de Victoria y su orgullo de haber superado tantas dificultades🙂

    Reply
  • 3. Carol  |  08/04/2010 at 12:57

    Encantadora la historia…y como dijo Romina, muchas mujeres pasan por la misma situación. Es una realidad triste…

    Reply
  • 4. Pi  |  08/04/2010 at 17:20

    Ai, ai…Essas historias de determinacao, acima de tudo, sao inspiradoras.

    Reply
  • 5. Marrakech « treinta o más  |  28/04/2010 at 13:39

    […] Hace poco os conté la historia de Victoria, esta chica tan luchadora que conocimos en nuestro último viaje a Portugal. Pensar en ella y en el […]

    Reply

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