Perdidas en el Alentejo

01/04/2010 at 10:01 3 comments

Estamos literalmente en medio de la nada. En algun rincón felizmente olvidado en el litoral Alentejano. Entre los cuatro (Rubina, nuestras parejas y yo) alquilamos una casa por internet para pasar la Semana Santa tranquilos, lejos de la agitada Sevilla. Vale, depués de vivir seis años en São Paulo, decir que Sevilla es una ciudad agitada es un poco surreal, pero es que no habéis visto cómo es durante la Semana Santa.

En fin, que hemos llegado ayer al final de la tarde y cual no fue nuestra sorpresa al descubrir que la casa era aún mejor de lo que esperábamos. Al final de una pequeña callecita de tierra, sin vecinos y rodeada de verde.  Grande, con  amplias habitaciones rodeadas por ventanales y al fondo, al otro lado de la piscina y visto desde aquí arriba, el sol se ponía en el mar.  No podría elegir una vista más bonita o un lugar más tranquilo para disfrutar de estos días de descanso.

¿Sabes estos lugares a los que imaginas que van los escritores cuando necesitan trabajar en su próxima gran novela? Pues aquí estamos. Y, como no podía ser de otra manera, hay este pequeño escritorio con acceso a internet y desde el cual os escribo mientras todos siguen dormidos, después de la maravillosa cena de ayer.

Cuando veníamos de camino, habíamos visto este peculiar restaurante: Taska Karisma, decía el letrero. Así que después de deshacer las maletas y como no había nada para comer en la casa, decidimos volver ahí para probarlo. Otra buena sorpresa: un sitio local, pequeño, pero cuidadosamente decorado con colores calidos e iluminado con velas. El camarero desbordaba esta amabilidad tan característica de los portugueses y siguiendo su sugerencia hemos probado la oferta de la semana: por 20€, nos trajeron un menu degustación de frutos del mar que empezaba con gambas y langostinos hechos al ajo, vino blanco y mucho cilantro. Al final, una sapateira con sus enormes patas y la cabeza rellena de una crema hecha con su propia carne.

Hasta Rubina, que no le gusta mucho el marisco, no ha resistido al aroma y se ha visto obligada a probarlo. Pero por si acaso, había pedido una caldereta de oveja con patatas y zanahoria que resultó ser la más perfecta comida de la abuela. Todo esto lo acompañamos con un buen vino local, entrando en el clima de estas vacaciones que prometen estar llenas de nuevos sabores y lugares todavía por conocer.

English version:

We are literally in the middle of nowhere. Somewhere happily forgotten in the Alentejo coast.  Rubina, our partners and myself rented a house  to spend a quiet Easter, away from the hectic Sevilla. Okay, after six years living in Sao Paulo, saying that Seville is a bustling city is a bit surreal, but you have not seen how it is during Holy Week.

We arrived yesterday late afternoonish, surprised to find out that the house was even better than we expected. At the end of a small alley of land, no neighbours and surrounded by green.  Large, with comfortable spacious rooms framed by huge windows and with an amazing view.  At the time we got the house, the sun was setting behind the pool area.  I could not choose a more beautiful view or a quieter place to enjoy these days off.

You know these places one imagines renowned writers chose to write their next big novel? Well here we are. And, as if by destiny, there is this little desk with internet access, from where I am writing while everyone is still asleep, after the wonderful dinner yesterday.

On the way towards the house, we had seen this local restaurant: Karisma Taska said the sign. So after unpacking, as there was nothing to eat at home, we decided to go back to this pecular place to try it out. Another pleasant surprise: a local place, small but tastefully decorated in warm colors, lit by candles. The waiter so warm and welcoming, characteristic of the Portuguese.  We followed his recomendations and tried the offer of the week.  For 20€, we ate a delicious menu of seafood that started with shrimps and prawns prepared with garlic, white wine and loads of coriander and finished with an enourmous crab, known here as sapateira, stuffed with its own meat mixed with cream and coriander.  Even Rubina, who does not like seafood could not resist the aroma and ended up eating prawns.  But just in case, she had ordered a lamb stew with potatoes and carrots that was the most perfect meal of the grandmother. All this was accompanied with local wine, to suit the atmosphere of this holiday that promise to be full of new flavors and locations still to be known.

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let the sunshine…. sacredness

3 Comments Add your own

  • 1. Pi  |  04/04/2010 at 15:54

    Férias maravilhosas! Lugar bonito, ótima companhia e boa comida. Como você escreve dá pra se sentir participando de tudo. Beijo!

    Reply
  • 2. Nina  |  07/04/2010 at 20:30

    Hummmm, também quero passear em Portugal!!!!!!!!!

    Reply
  • 3. Camarão « treinta o más  |  14/04/2010 at 17:17

    […] os contamos de esta maravillosa Taska que descubrimos en nuestra primera noche allí y los mariscos maravillosos que probamos. Pues entre […]

    Reply

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