ok, empiezo yo

27/01/2010 at 16:12 8 comments

Ni bien hemos subido la página y mi hermana ya me ha enviado un mail: ” He leído esto en un periódico esta mañana y me acordé de ti”, con un enlace para este reportaje del periodico O GLOBO de Brasil  “Depois dos 30, pare de procurar um príncipe” (Después de los 30, deje de buscar a un príncipe seria la traducción, aunque creo que se comprende perfectamente – de hecho, espero que el tema de los idiomas no sea un problema en este blog, ya que lo que buscamos es un espacio de discusión. Y os pido que intentéis pasar por alto los errores gramaticales que puedan surgir, ya que ninguna va a escribir en su idioma materno).

Pues bien, el reportaje habla  de un libro que se llama “Marry Him! The case for settling for Mr. Good Enough”, en el que la autora, Lori Gottlieb, defiende que dejamos pasar demasiadas oportunidades de casarnos durante la vida, porque somos demasiado exigentes y estamos siempre buscando algo mejor.

Confieso que cuando empecé a leer el artículo, me estresé un poco. A lo mejor, esta típica reacción de cuando alguien nos dice algo que sabemos que es verdad y que, por lo tanto, no nos gusta escuchar que alguien nos lo diga. Pues bien, lo más curioso es que es la segunda vez que escucho esto en menos de 3 meses. Sí, porque cuando estuve en Brasil para las navidades, visité a una psicóloga recomendada por una amiga para hacer lo que ellos llaman una “constelación familiar” (una especie de estudio sobre tu familia y la manera como te ves dentro de ella y la postura que asumes, en fin, bastante interesante) y en el medio del proceso ella me dijo que yo siempre repetía la frase: “mientras busco algo mejor”. Por lo visto, es algo que suelo hacer a menudo en mi trayectoria tanto profesional como personal.  Y, para ilustrarlo, ella contó la historia del shopping center de hombres.

No sé si la conocéis, pero me resultó graciosa. Dicen que la mujer entró en este enorme shopping center de hombres de 4 plantas y se quedó alucinada con lo que vio: tiendas y tiendas de hombres guapísimos, todos súper fuertes y musculosos. Su primer impulso fue salir corriendo y comprar ya uno de ellos. Pero, como había 3 plantas más, sintió miedo de precipitarse y decidió ver qué se ofertaba en la segunda planta. En la segunda planta, los hombres eran un poco menos guapos que en la planta anterior, pero todos inteligentísimos, divertidísimos. Pero, bueno, todavía quedaban 2 plantas y a lo mejor…. Total, que así va todo el shopping center hasta que cuando llega a la cuarta planta, encuentra una puerta de salida por la cual es obligada a cruzar y ya no puede volver a entrar en el centro. ¿Lo pilláis?

Y, no sé si es porque cuando una piensa mucho en algo parece que el mundo conspira para que vea mensajes ocultos en todo, pero la semana pasada fui al cine con mi chico ver a la nueva película de George Clooney, “Up in the air” y, no sé si ya la habéis visto, pero hay una escena de una charla entre una chica de 23 años que acaba de ser abandonada por el hombre de su vida, vivida por Anna Kendrick, y una mujer de sus 30 y pocos años, aparentemente dueña de si misma, interpretada por Vera Farmiga, que es para ponérsele a una los pelos de punta.  Lo que ellas discuten, en líneas generales, es justamente cómo las películas de princesa hacen con que una se cree en su cabeza la imagen del príncipe de su vida y el duro golpe de ver que el príncipe en realidad no existe. La inocencia inicial de poner los requisitos muy altos, versus el cansancio de intentar buscar algo que se sabe que no se va a encontrar y la aceptación de la realidad de que, con el tiempo, dejas de valorar ciertas cosas y, no sé si se puede decir así, bajas el nivel o  simplemente empiezas a valorar cosas distintas.

La cosa es que esto de que se te quema el arroz y todo este rollo con el que te comen la cabezas tus tías desde que tienes 10 años al final, cuando llegas a los 30 y sigues soltera, empieza a tener sentido. Y aunque no quieras aceptarlo o te de vergüenza asumirlo, en el fondo, tienes miedo. Miedo de haber hecho las elecciones equivocadas. Miedo a que se te pase el tiempo. Y ya no estás segura de si las decisiones que tomas son de verdad decisiones o si es que tienes miedo de equivocarte una vez más.

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…on the go …

8 Comments Add your own

  • 1. Caroline  |  28/01/2010 at 23:16

    Amei! Já vi q o artigo q te enviei te inspirou. Vou ler sempre!!! Daqui há 1 ano e meio sou eu q estarei nos 30, então…vou me preparando! Bjos

    Reply
  • 2. Elisa  |  29/01/2010 at 20:51

    Bueno, ¡empezamos la polémica! Jajaja…
    Yo cuando vi este reportaje, lo primero que pensé es que se trataba de una más intentando ganar dinero con libros de autoayuda… y tras leerlo sólo confirmé mi sospecha.
    Si por un lado es verdad que puede que muchas mujeres sean demasiado exigentes, por tener en la cabeza el cuento del Príncipe Charming, por otro lado eso no significa que sólo porque una va a cumplir 30, tiene que agarrar cualquier cosa que parezca más o menos interesante.
    Al fin y al cabo, eso de que una tiene que casarse antes de los 30 es algo que nos impone la sociedad… ¡no significa que sea la fórmula de la felicidad perfecta! Sí hay la cuestión de tener hijos o no… pero y qué, ¿voy a hacer hijos con cualquiera? ¡Pues mi respuesta es en definitiva no!
    Llevo algún tiempo sóla, y es verdad que tras un tiempo empiezas a sentir ganas de enamorarte, de compartir tus cosas con alguien… pero mientras no pasa nada de eso, de verdad prefiero estar sóla. No porque quiera un Príncipe Charming, sino alguien que haga latir mi corazón, me respete y me quiera… Sin emoción, ¿qué gracia hay?
    Sí puede que cuando lleguen los 30 venga el peso… pero cabe a nosotras decidir si queremos cargar con esta convención social o no. ¡Hay miles de maneras de ser feliz!
    Un besito a las bloggers ;**

    Reply
  • 3. Nina  |  31/01/2010 at 18:42

    Creo que en todas fases de la vida cambiamos nuestros gustos, expectativas, prioridades…Que esta realidad no sea una excusa para que el matrimonio y la construcción de una familia se imponga como principal finalidad de la vida de las personas. Y, principalmente, que nadie deje de lado sus deseos, aspiraciones, manías, sueños…por adaptarse a alguién, para estar con alguién. Nadie tiene que estar feliz porque ha conseguido encontrar a su príncipe o sapo, pero pienso que deberíamos constantemente repensar si nuestro príncipe o sapo realmente es pertinente en nuestras vidas, si nos suma, si nos enriquece. Finalmente, pienso que lo más difícil no es encontrar un príncipe o cambiar expectativas, pero más bien saber ser feliz sola. Incluso me atrevería a decir que sentirse cómodo en la “soledad” es clave para hacer de tu vida en pareja lo más libre y enriquecedora. Sí, esta el principal punto de mi reflexión…¡aprender a ser felices en la soledad!

    Reply
  • 4. jupocket  |  02/02/2010 at 16:32

    Hola, chicas!

    En primer lugar muchas gracias por vuestros comentarios y, principalmente, por las polémicas. Al final, es esto lo que buscamos en este espacio y siempre que podamos intentaremos contestar a todos los comentarios que hagáis.

    La verdad es que no puedo decir mucho sobre la calidad del libro, ya que no lo he leído. Pero, de todos modos no creo que la intención de la autora fuera decir que una se tiene que contentar con lo que sea. Creo que ella hablaba más bien de las altas exigencias. O por lo menos espero que haya sido esto!

    Porque yo también creo que no debemos estar con alguien a quien no queremos sólo por no estar solas. Es más, estoy totalmente de acuerdo en que también se puede disfrutar mucho de la vida y ser muy felices estando solas. Por otro lado, y como bien se ha dicho, tras un tiempo una empieza a echar de menos tener a alguien con quien compartir sus cosas.

    Así que os pregunto: cuando llegara este momento, ¿que esperaríais? Porque tampoco pienso que desear a alguien que nos quiera y que sume en nuestras vidas sea tener demasiadas expectativas. Pero las relaciones no son como en las películas y convivir es complicado. Solo se conoce verdaderamente alguien cuando también se conoce sus defectos y manías. Cuando esto ocurriera, nos pararíais para preguntaros: ¿seguro que es él?

    Y si, por el otro lado, ¿el momento no llegara nunca? Si bien es verdad que hay muchas mujeres y hombres que consiguen llevar una vida feliz y sentirse realizados estando solos, a mí sí me da miedo no tener alguien con quien envejecer. ¿O es que nunca habéis tenido miedo de no encontrar a esta persona y seguir solas el resto de vuestras vidas?

    Os dejo con estas preguntas y os comento que si lo preferís también podéis enviarnos sus opiniones y sugerencias a treintaomas@gmail.com

    Un beso a todas!
    Julie

    Reply
  • 5. mina  |  05/02/2010 at 10:03

    i read about a similar article in Vogue .. i have to look it up and post about it ;-))

    Reply
  • 6. Carol  |  25/02/2010 at 1:04

    Bom, farei meu comentário em português e darei aqui minha opinião como alguém que encontrou o príncipe, casou e depois de alguns anos viu que o príncipe (não chegou a virar sapo) me fez perceber que os contos de fadas, são apenas contos (tudo isso antes dos 30).
    Por mais que chegue a pensar que seremos felizes para sempre, a realidade com a convivência é bem diferente. Aprender a lidar com as diferenças, culturas e a própria educação, é um trabalho que exige mais que amor, cumplicidade e respeito. Exige paciência e equilíbrio. O autoconhecimento e o próprio amadurecimento são fundamentais para que o relacionamento funcione. É preciso dosar o que chamamos de individualidade e vida a dois. Não se pode anular a própria vida para agradar o parceiro. Assim como querer ter muito espaço e, não entender que viver a dois requer dividir momentos.
    Sei que estar só (meu caso, no momento) tem seu lado positivo. É uma fase importante para todos aqueles que viveram relacionamentos duradouros. É importante aprender estar só e foi uma meta que lancei. Após 8 anos casada e 2 anos namorando (sem intervalo), sinto o prazer da liberdade. Não que ter alguém seja ruim, muito pelo contrário. Mas no momento é o que busco. Estou vivendo o que há anos não vivo, ou nunca vivi.
    O sonho do casamento já passou. Já o realizei. Sonho em encontrar alguém com quem eu possa dividir a minha vida, sem abrir mão de quem sou, do que gosto e do que quero fazer. Que respeite o que faço, me apóie e sinta orgulho de mim. Que me ame na dose certa (nada de obsessão) e que me faça feliz. Filhos? Quero muito. Se não tiver com um parceiro estável, que pelo menos seja feito com amor. Para este sim meu amor será eterno.
    E o fato de ter quase 30 não me assusta. Não existe idade para amar e ser feliz.

    Reply
  • 7. Elisa  |  25/02/2010 at 15:55

    arrasou!

    Reply
  • 8. Caroline  |  25/02/2010 at 21:59

    Ando filosofando muito sobre isso ultimamente….🙂

    Reply

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