Archive for January, 2010

ok, empiezo yo

Ni bien hemos subido la página y mi hermana ya me ha enviado un mail: ” He leído esto en un periódico esta mañana y me acordé de ti”, con un enlace para este reportaje del periodico O GLOBO de Brasil  “Depois dos 30, pare de procurar um príncipe” (Después de los 30, deje de buscar a un príncipe seria la traducción, aunque creo que se comprende perfectamente – de hecho, espero que el tema de los idiomas no sea un problema en este blog, ya que lo que buscamos es un espacio de discusión. Y os pido que intentéis pasar por alto los errores gramaticales que puedan surgir, ya que ninguna va a escribir en su idioma materno).

Pues bien, el reportaje habla  de un libro que se llama “Marry Him! The case for settling for Mr. Good Enough”, en el que la autora, Lori Gottlieb, defiende que dejamos pasar demasiadas oportunidades de casarnos durante la vida, porque somos demasiado exigentes y estamos siempre buscando algo mejor.

Confieso que cuando empecé a leer el artículo, me estresé un poco. A lo mejor, esta típica reacción de cuando alguien nos dice algo que sabemos que es verdad y que, por lo tanto, no nos gusta escuchar que alguien nos lo diga. Pues bien, lo más curioso es que es la segunda vez que escucho esto en menos de 3 meses. Sí, porque cuando estuve en Brasil para las navidades, visité a una psicóloga recomendada por una amiga para hacer lo que ellos llaman una “constelación familiar” (una especie de estudio sobre tu familia y la manera como te ves dentro de ella y la postura que asumes, en fin, bastante interesante) y en el medio del proceso ella me dijo que yo siempre repetía la frase: “mientras busco algo mejor”. Por lo visto, es algo que suelo hacer a menudo en mi trayectoria tanto profesional como personal.  Y, para ilustrarlo, ella contó la historia del shopping center de hombres.

No sé si la conocéis, pero me resultó graciosa. Dicen que la mujer entró en este enorme shopping center de hombres de 4 plantas y se quedó alucinada con lo que vio: tiendas y tiendas de hombres guapísimos, todos súper fuertes y musculosos. Su primer impulso fue salir corriendo y comprar ya uno de ellos. Pero, como había 3 plantas más, sintió miedo de precipitarse y decidió ver qué se ofertaba en la segunda planta. En la segunda planta, los hombres eran un poco menos guapos que en la planta anterior, pero todos inteligentísimos, divertidísimos. Pero, bueno, todavía quedaban 2 plantas y a lo mejor…. Total, que así va todo el shopping center hasta que cuando llega a la cuarta planta, encuentra una puerta de salida por la cual es obligada a cruzar y ya no puede volver a entrar en el centro. ¿Lo pilláis?

Y, no sé si es porque cuando una piensa mucho en algo parece que el mundo conspira para que vea mensajes ocultos en todo, pero la semana pasada fui al cine con mi chico ver a la nueva película de George Clooney, “Up in the air” y, no sé si ya la habéis visto, pero hay una escena de una charla entre una chica de 23 años que acaba de ser abandonada por el hombre de su vida, vivida por Anna Kendrick, y una mujer de sus 30 y pocos años, aparentemente dueña de si misma, interpretada por Vera Farmiga, que es para ponérsele a una los pelos de punta.  Lo que ellas discuten, en líneas generales, es justamente cómo las películas de princesa hacen con que una se cree en su cabeza la imagen del príncipe de su vida y el duro golpe de ver que el príncipe en realidad no existe. La inocencia inicial de poner los requisitos muy altos, versus el cansancio de intentar buscar algo que se sabe que no se va a encontrar y la aceptación de la realidad de que, con el tiempo, dejas de valorar ciertas cosas y, no sé si se puede decir así, bajas el nivel o  simplemente empiezas a valorar cosas distintas.

La cosa es que esto de que se te quema el arroz y todo este rollo con el que te comen la cabezas tus tías desde que tienes 10 años al final, cuando llegas a los 30 y sigues soltera, empieza a tener sentido. Y aunque no quieras aceptarlo o te de vergüenza asumirlo, en el fondo, tienes miedo. Miedo de haber hecho las elecciones equivocadas. Miedo a que se te pase el tiempo. Y ya no estás segura de si las decisiones que tomas son de verdad decisiones o si es que tienes miedo de equivocarte una vez más.

Advertisements

27/01/2010 at 16:12 8 comments


Recent Posts

Enter your email address to subscribe to this blog and receive notifications of new posts by email.

Join 8 other followers